sábado, 10 de abril de 2010

EL EFECTO PINOCHO

Hace un tiempo, se conoció lo que luego se llamó “la historia del hombre del piano”.
Se trataba de un individuo que apareció solo y mojado en la costa británica, estaba en camino a convertirse en un mito viviente. Imagínense: su misteriosa identidad mantuvo en vilo a medio mundo, circularon toda clase de versiones sobre su biografía y, durante cuatro meses, ninguna se había confirmado.
Ningún médico del Hospital Psiquiátrico Medway de Gran Bretaña, acertó con el diagnóstico: se dijo que era autista, que sufría de estrés postraumático o cáncer de garganta. Por el talento musical que se le atribuyó, fue comparado con David Helfgott – un brillante pianista australiano que afectado por un cuadro nervioso pasó recluido durante diez años en una clínica psiquiátrica-.
Pero no era nada de eso. “El pianista”, como se lo conoció, era trucho. Ni siquiera tocaba el piano (bueno, sí... pero sólo una tecla).
El sujeto en cuestión se llama Andreas Grassi, es alemán y engañó a policías, psiquiatras y periodistas.
En nuestro Santiago también tenemos un sujeto así, que mentira tras mentira, negación tras negación, engaños y mas engaños y la complicidad maliciosa de la prensa local, han convertido a Gerardo Zamora en un verdadero referente del efecto pinocho - el de la mentira-.
Hace apenas diez días le mentía a la gente de Colonia Dora que en una semana estarían en sus casas y que la situación estaba controlada, sumando más mentiras a las que iniciara tres meses antes cuando les dijo que no se inundarían.
Pero el viernes a la tarde, un golpe de agua les dejo al descubierto otra de las falaces ficciones a las que quiere someter a la gente, cuando una de las alcantarillas cedió ante el agua y el paso constante de lkos camiones con ripio con mas de 50.000 kilos que pertenecen a empresas que son de amigos de Zamora y que nadie se anima a cortarles el paso.
La ruta cedió, y el agua se llevó la candidatura de Abel Tevez a intendente de la capital y la sonrisa de la inoperante Norma Fuentes – presidente de recursos Hídricos – a quienes el mandamás los envió a trabajar como simples empleados contratados.
Mandó al lugar al presidente de vialidad que decía que los camiones romperían la ruta, pero que el no los podía parar.
La gente evacuada, que en realidad son mas de 1000, ya saben que el gobierno les miente, que la intendente les miente, que los funcionarios les mienten y que los diarios y las radios les mienten: todos les mienten. Por eso saben que el retorno a sus casas no será en una semana como les dijo el gobernador, sino que será en cuatro o cinco meses – con suerte – y que la ayuda económica que le prometió es también otra mentira, por lo que una vez que vuelvan se convertirán en mendigos del poder político, por que perdieron todo, y ellos se regodearan en sus sillones por que eso es lo que querían: un pueblo mendigo.

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